Saltar al contenido

El Ayuntamiento

  • por

Dentro de la organización territorial de las Administraciones Públicas (estatal, autonómica y local), el Ayuntamiento es la institución que se ocupa de llevar a cabo todas las tareas administrativas y de gestión de las que tiene competencia en su municipio, también llamado entidad local.

El ámbito local es el más cercano al ciudadano y debe prestar los servicios necesarios que contribuyan a satisfacer las necesidades de los vecinos.

Las competencias de los Entes locales se regulan fundamentalmente en la Ley 7/1985, de 2 de abril, Reguladora de las Bases del Régimen Local (LRBRL).

Tal y como señala el artículo 7 de la LRBRL, las competencias propias de los municipios, las provincias, las islas y demás Entidades locales territoriales sólo podrán ser determinadas por Ley.

Las competencias propias se ejercen en régimen de autonomía y bajo la propia responsabilidad, atendiendo a la debida coordinación en su programación y ejecución con las demás Administraciones públicas.

Las competencias atribuidas se ejercen en los términos de la delegación efectuada por el Estado o la respectiva Comunidad Autónoma, que pueden incluir técnicas de dirección y de control de oportunidad, y que en cualquier caso deben respetar la potestad de autoorganización de los servicios de la Entidad local.

El artículo 25 de la LRBRL recoge las competencias específicas de los municipios, señalando que los mismos, para la gestión de sus intereses y en el ámbito de sus competencias, puede promover toda clase de actividades y prestar los servicios públicos que contribuyan a satisfacer las necesidades y aspiraciones de los vecinos.

El municipio, en todo caso, ejercerá competencias propias en las siguientes materias:

  • seguridad en lugares públicos;
  • ordenación del tráfico de vehículos y personas en las vías urbanas;
  • protección civil;
  • prevención y extinción de incendios;
  • ordenación, gestión, ejecución y disciplina urbanística;
  • promoción y gestión de viviendas;
  • parques y jardines;
  • pavimentación de las vías públicas urbanas y conservación de caminos y vías rurales;
  • patrimonio histórico-artístico;
  • protección del medio ambiente;
  • abastos, mataderos, ferias, mercados y defensa de consumidores y usuarios;
  • protección de la salubridad pública;
  • participación en la gestión de la atención primaria de la salud;
  • cementerios y servicios funerarios;
  • prestación de los servicios sociales y de promoción y reinserción social;
  • suministro de agua y alumbrado público;
  • servicios de limpieza viaria, de recogida y tratamiento de residuos, alcantarillado y tratamiento de aguas residuales;
  • transporte público de viajeros;
  • actividades o instalaciones culturales y deportivas, ocupación del tiempo libre y turismo; y
  • participar en la programación de la enseñanza y cooperar con la Administración educativa en la creación, construcción y sostenimiento de los centros docentes públicos, intervenir en sus órganos de gestión y participar en la vigilancia del cumplimiento de la escolaridad obligatoria.
  •  

El artículo 26 de la LRBRL señala que los municipios, por sí o asociados, deberán prestar, en todo caso, los servicios siguientes:

  • En todos los municipios: alumbrado público, cementerio, recogida de residuos, limpieza viaria, abastecimiento domiciliario de agua potable, alcantarillado, acceso a los núcleos de población y pavimentación de las vías públicas.
  • En los municipios con población superior a los 5.000 habitantes, además: parque público, biblioteca pública y tratamiento de residuos.
  • En los municipios con población superior a 20.000 habitantes, además: protección civil, evaluación e información de situaciones de necesidad social y la atención inmediata a personas en situación o riesgo de exclusión social, prevención y extinción de incendios e instalaciones deportivas de uso público.
  • En los municipios con población superior a 50.000 habitantes, además: transporte colectivo urbano de viajeros y medio ambiente urbano.

En el municipio de Palma, el Ayuntamiento recibe el nombre de Cort, que comparten tanto la Plaza, el barrio y el edificio. El origen de esta denominación proviene de la concentración en este lugar de gran parte de las antiguas sedes de las Cortes o Curias feudales con las personas más influyentes de la ciudad.

La historia cuenta que el Rey Jaime I, al conquistar Mallorca en el año 1229 creó una institución llamada el “Gran i General Consell” con poder sobre toda la isla y que se reunía en el edificio del antiguo hospital de Sant Andreu. Dicho hospital dio paso a la Casa de la Universitat y a partir del siglo XVIII, a raíz de los Decretos de Nueva Planta de Felipe V, el edificio pasó a ser la sede del Ajuntament de Palma.

La plaza también se considera popularmente el Km0, lugar donde comienzan las principales carreteras de Mallorca.

Destacan ciertas curiosidades o leyendas sobre Cort, como el reloj, las figuras decorativas y el banco, entre otras muchas.

El banco de piedra adosado que embellece la fachada, lugar predilecto de muchos palmesanos para ver pasar la vida, recibe el apodo popular de “banco de los vagos” o “banc de sinofos”, ya que la tradición nos cuenta que los que allí se sentaban, al ser preguntados por qué no trabajan, contestaban, en tono de queja, “jo treballaria si no fos per això o allò…”.


Otra curiosidad son dos pequeñas esculturas cerca de uno de los portales que simbolizan la participación de Jaume Bover y Francesc Dragó, siendo Bover una especie de caracol, respectivamente maestro picapedrero y maestro escultor.  Pese a su dedicación, al no ser considerados esos oficios como un arte, no podía ser firmado por sus autores, no obstante, dejaron su huella de una forma muy original: con la representación de una lagartija y un caracol.

Por otra parte, el reloj recibe el nombre de en Figuera, en honor al fundidor del siglo XIV Pere J. Figuera, artífice de la campana que se instaló en un primer momento en la calle Victoria hasta el siglo XIX, momento en el que se reubicó en la torre que preside el edificio.

Lamentablemente, este miércoles día 1 de diciembre, el Ayuntamiento ha informado que no organizará ningún acto festivo en la plaza de Cort, lugar en el que tradicionalmente la ciudadanía palmesana daba la bienvenida al nuevo año con las campanadas d’en Figuera, debido la situación sanitaria provocada por la pandemia del COVID. 

Desde DLHFabogados deseamos que pronto las uvas y el champán, de alfombra estén en su empedrado.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

once − siete =