202003.23
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La custodia compartida y el coronavirus

En estos días estamos recibiendo multitud de consultas de aquellos padres que ven con preocupación y desconcierto qué deben o no deben hacer con respecto a los hijos y al cumplimiento de los convenios reguladores así como del régimen de visitas.

DLHF Abogados va a intentar aclarar estos interrogantes.

Primero hagamos memoria, el Real Decreto Ley 463/2020, de 14 de marzo, declaraba el estado de alarma estableciendo en su artículo 7 los supuestos en los que se permitía circular por las vias de uso público para la realización de diferentes actividades,entre ellos y a los efectos que nos interesan, nos ceñiremos únicamente al apartado “e) Asistencia y cuidado a mayores, menores, dependientes, personas con discapacidad o personas especialmente vulnerables”, es decir, podíamos desplazarnos desde nuestros domicilios hasta los de esos colectivos para cuidarlos y/o asistirlos, pero nada más, por lo tanto, en ese momento y a la vista de la literalidad del precepto, los menores no deberían salir de los domicilios en los que se encontraban, siendo los cuidadores quienes deberían desplazarse, provocando consecuentemente un incumplimiento involuntario de una Sentencia Judicial y la privación de derechos y deberes paterno-filiales.

Sin embargo, esa redacción se ha visto modificada por lo dispuesto en el posterior Real Decreto Ley 465/2020 al contemplar como causa válida y, por tanto no sujeta al confinamiento domiciliario, el acompañamiento en la via pública a personas con discapacidad, menores, mayores, o por otra causa justificada; ese ajuste normativo ha permitido que aquellos padres que tienen custodia compartida o un régimen de visitas asignado puedan seguir acudiendo a los domicilios del otro progenitor a recoger a sus hijos, ir con ellos por la calle o desplazarse todos juntos en el coche, siempre y cuando exista un título judicial que lo justifique y de obligado cumplimiento.

No obstante, es de importancia recalcar que lo que sí se ha suspendido son las visitas realizadas a través de los denominados Punto de Encuentro Familiar, por lo que todos aquellos progenitores u otros familiares que tengan visitas supervisadas no podrán acudir a las mismas.

Ahora bien, en una situación tan extraordinaria como la que nos encontramos y ante una causa de fuerza mayor esos derechos del otro progenitor comentados anteriormente podrían verse limitados o incluso suprimidos, por ejemplo si uno de los progenitores ha contraído el coronavirus aunque sus síntomas sean leves y esté en casa, si se ha estado en contacto con personas infectadas y se encuentra en cuarentena, si se convive con personas vulnerables o de avanzada edad o si los hijos se encuentran en un grupo de riesgo. En estos supuestos y en aras de continuar la relación fluida entre padres e hijos es más que recomendable abrir otras vías de comunicación y que los progenitores que están en compañía de los menores faciliten el contacto a través de otros medios tales como whatsapp, skype, llamadas, etc.

A pesar de esas limitaciones, impuestas o voluntarias, es necesario recordar que las obligaciones derivadas de la patria potestad y del ejercicio de la autoridad parental siguen estando vigentes y son ejercidas por igual, así ninguno de los progenitores podrá adoptar unilateralmente decisiones de calado que afecten a la vida de los hijos, siendo necesario el acuerdo entre ambos, salvo que las mismas sean de extrema urgencia, como puede ser una hospitalización.

Dicho lo que antecede, no podemos olvidar que lo primero y más importante es salvaguardar el interés y la salud de los menores, por esas mismas razones no debemos exponerlos a situaciones de riesgo innecesario y aparcar rencillas y disputas entre los progenitores con el único fin de dañarse mutuamente si ello conlleva un riesgo para los hijos.

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